¡¡Abandona la cascarrabias que llevas dentro!!

Raquel G. Sotillos

Ha llegado la hora de tomarse en serio lo que es realmente importante; reírse un poco de una misma y dejar a un lado el mal humor. Y es que está demostrado que este tipo de personas tienen gran tendencia a ver sólo el lado negativo de la vida, concentrar la atención en los aspectos negativos de las situaciones, pensar de manera catastrófica o, lo que es lo mismo, creer que los acontecimientos tienen consecuencias devastadoras, etc.
Sin embargo, el buen humor genera beneficios a nivel físico, emocional y psíquico. La risa libera endorfinas, también llamadas hormonas de la felicidad, porque son pequeñas proteínas que genera el cuerpo para dar sensación de analgesia y bienestar. Otros grandes liberadores de estas sustancias son ejercicio físico, el sexo, los besos y las caricias, la relajación, la música tranquila…
Además, las endorfinas se relacionan a nivel cerebral con el sistema inmunológico, es decir, con las defensas del organismo, y aunque todavía no se puede hablar de estudios concluyentes, sí que se puede decir que “la actitud positiva se canaliza en nuestro organismo a través del buen funcionamiento de las células y tejidos“ (según un estudio de la Dra. Marcos, profesora del CSIC). Por lo tanto, el cuerpo responde mejor ante agresiones externas.
A nivel psicológico, el buen humor provoca una de las sensaciones más placenteras de la experiencia humana, que además estimula comportamientos positivos como el juego y el desarrollo de las relaciones sociales. Se le atribuyen estados de alegría, bienestar, reducción del estrés y prevención de la depresión.
Donde se pueden producir los cambios más importantes es en el plano emocional, es una herramienta para aprender a vivir con el sufrimiento. Es decir, hay determinados problemas que son inevitables y que generan algún tipo de dolor. El humor nos ayuda a sobrellevarlos lo mejor posible y a que no nos incapaciten en nuestra vida cotidiana.
Según E. Jauregui (autor del libro Amor y humor), existe una importante relación entre el amor y el humor, porque las personas con las que más se ríe uno son a las que más se ama, y las parejas que combinan ambos placeres a largo plazo son las más duraderas y mantienen una relación más estrecha.
Y es que la risa y el buen humor es una estrategia muy útil y habitual para seducir a la persona amada, es uno de los atributos más valorados en la pareja, y las discusiones se relativizan con mayor facilidad mientras se usa un humor benigno.
Estrategias para "entrenar" el buen humor
- Al estar expuesto a una actividad cómica se consigue estimular la alegría espontánea y mejorar el estado de ánimo. Es decir, las películas, los espectáculos cómicos o una tarde de risas con las amigas es suficiente y necesario para olvidar esos días tristones y olvidarse al menos por un rato de los problemas. A veces también sirve el chocolate, pero engorda más y dura menos.
- Según diversos estudios parece que sonreír artificialmente estimula o amplifica la experiencia de la emoción misma. Por esta razón, en los últimos años han surgido diferentes terapias como la risoterapia o el yoga de la risa, en el que se fomenta los movimientos físicos de la sonrisa.
- La capacidad de reírse de una misma está relacionada con la autoestima y el bienestar psicológico, así que es una buena idea practicarlo. Si tú misma conoces tus debilidades y te ríes de ellas, aprenderás a relativizarlas, disminuyendo el malestar que te generan.

- Fijarse en aspectos de la vida cotidiana que no son tan importantes y aprender a relativizarlos y desdramatizarlos, sobre todo, las obligaciones, ya que se hacen más llevaderas.

- Huir del humor autodestructivo, es decir, reírse de una misma en exceso para caer bien a los demás o ser despectivo hacia los otros, que a la larga generan mayor estrés.

- Existen otros tipos de humor que sí te van a ayudar, como el humor autoafirmante, que es reírse ante las incongruencias de la vida y las adversidades, o el humor afiliativo, que tiene como finalidad hacer reír a los demás y reducir las tensiones interpersonales. (Cuestionario de estilos humorísticos o HSQ).

En definitiva, recuerda: "La vida es demasiado importante como para tomársela en serio" (Oscar Wilde) y se vive para disfrutar.