Cálida Hondura, un pedacito de Córdoba en La Latina

Redacción FF

Una vez más se levanta la polémica sobre cómo puede afectarle a la niña el hecho de no tener una figura paterna, por su parte Alfredo Oliva, profesor de psicología evolutiva de la universidad de Sevilla, no encuentra ningún problema en que un niño se crie en una familia homoparental, “El niño que nazca, por ejemplo, en un matrimonio de lesbianas, crecerá sin mayores problemas si recibe el amparo y el amor necesarios”, asegura Oliva. “La figura masculina, si la necesita, la encontrará en un tío, en el abuelo o en un amigo de la familia. Porque la clave de todo buen desarrollo se encuentra en la felicidad”.
“Cálida Hondura” traza un itinerario de laberintos poéticos que nos llevan por la música de Juan Requena y Vicente Amigo a distintos paisajes literarios, evocando desde “El Baile” de Manuel Altolaguirre a “El Guitarrista” de Pío Baroja pasando por “Aire de Fuego” de Rafael Alberti, “Blancura” de Miguel Hernández, “La Gitanilla” de Rubén Darío, sin olvidar “Mujer Andaluza” de Rogelio Buendía y otros autores que dejaron la impronta del baile flamenco en sus escritos, seducidos por los tientos que provocó el duende en cada uno de ellos.
Esta experiencia literaria, como hilo argumental, se ve plasmada en el escenario a través de un espectáculo músico-visual en el que la danza adquiere su papel protagonista, de la mano de los cordobeses Daniel Navarro y Javier Latorre, algo que sin duda no dejara indiferente al espectador que se acerque en estos días al madrileño teatro de La Latina.
Según su autor, Antonio Lucema “este espectáculo es un homenaje al arte y al duende, al misterio y al escalofrío, de las letras y de la danza, como recurso escénico que transita por la amplia geografía del baile flamenco”.
Con “Cálida Hondura” Lucena ofrece una singular visión de la literatura española sobre el baile flamenco además de un espectáculo nuevo que juega con la musicalidad de obras literarias, del lenguaje hecho baile para el flamenco, con una puesta en escena que recorre nuestra literatura con los pasos de bailaores flamencos.