¿Ella o él?

Fernanda Muslera (Redacción FF)

Desde hace mucho tiempo el cine se ha dedicado a mostrar como mujeres se convierten en hombres (Víctor Victoria, Osama) u hombres se transforman en mujeres (Con faldas y a lo loco, Tootsie, Mrs Doubtfire) con el fin salvar sus vidas, conseguir trabajo o disfrutar de alguna de las ventajas que parecen reservadas al sexo opuesto. Pero, como todas sabemos, tarde o temprano la verdad sale al descubierto.

Ahora es el turno de revelar si la corredora surafricana Caster Semenya es una mujer, como ella sostiene, o es en realidad un hombre, como desconfían algunos de los dirigentes de la Federación Internacional (IAFF) que han solicitado que se realice un test genético para comprobar su sexo. Semenya, de 18 años, quien en apenas seis meses ha bajado su 2m 3,7s en los 800 metros a 1m 56,72s, convirtiéndose en la mejor corredora del año, no ha parado de levantar sospechas con respecto a su sexo debido a su impresionante potencia, su aspecto masculino y musculoso y a su evidente vello facial.

El control de género fue implementado por el Comité Olímpico Internacional en 1968 en los Juegos de México cuando empezó a ser común el uso de la testosterona sintética. En Sydney 2000 el test dejó de ser obligatorio por motivos de protección de intimidad y por las dudas que suscitaron los sistemas de validez utilizados. El control empezó siendo un simple examen anatómico, posteriormente pasó al análisis de cromosomas para finalizar con el método SRY, que se encuentra en vigor en la actualidad, que busca un solo gen indispensable para descubrir la masculinidad.

Carlos Granado, entrenador de la corredora española Mayte Martínez, sostiene que ha visto competir a la surafricana y que “es otra movida. Mientras al salir a toda velocidad las demás corren como pollos sin cabeza, ella va que parece que esté simplemente haciendo jogging".